martes, 27 de enero de 2015

Si no existiera Dios, ¿habría que inventarlo?



El enciclopedista francés Voltaire, en el siglo XVIII, decía que si no existiera Dios habría que inventarlo.

Hay quien argumenta que Dios no existe porque nunca lo han visto.
Otros escépticos explican el milagro de la vida, de la creación, en la química, la evolución de la materia, las leyes físicas., etc…, desde una perspectiva atea.

Hay quien es esceptico frente a las llamadas "religiones", pero cree en un Dios, o ser superior, o incluso en la necesidad de que creyamos que exista.

Si Dios no existiera... ¿Tendríamos la necesidad de inventarlo?

Si se comprobara, hipotéticamente hablando, que no existe Dios, que los libros sagrados son falsos, y que la Creación fue por evolución; ¿la Humanidad estaría en la necesidad de crear uno?


Algunos de los que opinan que sí sería necesario crear a Dios, consideran que no es por tener a un Dios, que no es eso lo importante sino por lo que representa: vida mas alla de la muerte.

Esto es, esperanza, sin esperanza no podriamos existir, es el mayor anhelo de nuestro espiritu y lo que mueve al mundo, ... Sabes que debe haber algo despues de la muerte y ese algo nos cuida.

Otros que están a favor de dicha teocreación, lo están porque piensan que sin ese llamado "temor de Dios", por el que se controlan algunas personas..., ¿no se formaría un caos mayor, si Dios no existiese?...

Cierto místico escribió que somos demasiado pequeños para pensar en la grandeza de Dios; demasiado ocupados para ocuparnos de él; demasiado olvidadizos para recordarle; demasiado tarde para llegar a él cuando llega la muerte; demasiado felices para agradecer lo que hace por nosotros y demasiado sabios para buscar su sabiduría.
El controvertido pensador alemán Friedrich Nietzsche, en el Prólogo de la segunda edición de “DE LA GAYA SCIENZA, argumentaba, en 1886:
“Los que sabemos, sabemos ahora demasiado bien algunas cosas: ¡oh, cuán bien aprendemos ahora a olvidar, a no saber bien, como artistas!
Y en lo que concierne a nuestro futuro: difícilmente nos encontrarán de nuevo en la senda de aquellos jóvenes egipcios que en las noches vuelven inseguros los templos, abrazan las columnas y todo aquello que, con buenas razones, es mantenido oculto, y que ellos querían develar, descubrir y poner a plena luz.
No, este mal gusto, esta voluntad de verdad, de “verdad a todo precio”, esta locura juvenil en el amor por la verdad - nos disgusta: somos demasiado experimentados para ello, demasiado serios, demasiado alegres, demasiado escarmentados, demasiado profundos...
Ya no creemos que la verdad siga siendo verdad cuando se le descorren los velos; hemos vivido suficiente como para creer en esto. Hoy consideramos como un asunto de decencia el no querer verlo todo desnudo, no querer estar presente en todas partes, no querer entenderlo ni “saberlo” todo.
¿Es verdad que el amado Dios está presente en todas partes?”, preguntó una niña pequeña a su madre: “pero eso lo encuentro indecente” - ¡una señal para los filósofos! Se debería respetar más el pudor con que la naturaleza se ha ocultado detrás de enigmas e inseguridades multicolores.”
El filosofo español actual Julián Marías, en “La filosofía actual y el ateísmo”, también reflexiona así:
“En lugar de decir: “Si no hubiera Dios, habría que inventarlo”, se dirá: “Si hubiera Dios, habría que eliminarlo u olvidarlo.” ¿Por qué? Porque nos descompone el cuadro, porque no nos permite instalarnos en cierta forma de pensamiento en la que nos situamos para interpretar la realidad de una manera que no interesa y que nos parece, por algunas razones, justa.”
Hay hasta quien afirma, irónicamente, que es ateo, gracias a Dios.


Para otros muchos hoy Dios es un invento humano o una necesidad humana para adjudicarle todo lo bueno y malo de nuestra existencia.

Para estos últimos, en realidad te das cuenta que Dios existe cuando empiezas a aceptar que lo bueno y lo malo es responsabilidad y obra del mismo hombre y no de una intervención divina.

Su creencia es que es algo común que todos tenemos, que todos aceptamos y usamos casi sin darnos cuenta de ello, que son nuestros pensamientos, nuestras ideas, nuestro conocimiento, todos sabemos que residen en nuestra mente pero pocos se dan cuenta de que están hechos, nadie puede verlos mas que uno mismo, nadie puede tocarlo, pero todos disfrutamos o padecemos nuestros pensamientos, y el de los demás, de esa materia o energía de que están hechos los pensamientos o el amor, eso es Dios, por eso la denominación que uno le ponga poco importa, para unos es Ala, Dios, Yin y Yang, energía, amor, etc.

En todo caso, este debate, como otro muchos, necesita de temple, de mucho temple.

¿Qué opinas tú ...?

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